El cine dicta tendencia

Existe una extraña aunque atractiva relación entre la moda masculina y el cine. Desde mediados del siglo XX, varios han sido los personajes que desde la gran pantalla han influenciado los armarios de los hombres en cada una de las diferentes décadas.
Haciendo un simple repaso, tenemos al rebelde sin causa de los 50, que popularizó la camiseta blanca y los jeans; a Tony Manero con su traje acampanado y camisas de grandes cuellos de los 70 que reservaba para las fiebres del sábado noche, siempre con permiso de el gran Gatsby de Robert Redford, vestido por Ralph Lauren al estilo de principios de siglo.
Para nadie es ajena tampoco la influencia de Armani en la revisión del traje clásico gracias a aquel American Gigoló ni que muchos vistieron sus ojos con gafas de aviador por querer parecerse al piloto Maverick (Tom Cruise en ‘Top Gun’).
Una vez dado el salto al siglo XXI, no somos ajenos a esta influencia, claro ejemplo han sido, por un lado, ‘A Single Man’ de Tom Ford, diseñador reconvertido en director que también ha diseñado los últimos esmoquins del agente 007 y nos ha devuelto el gusto por vestir de traje; y el remake de ‘El Gran Gatsby’, película que evidenció la vuelta a la estética de los felices 20 hace un par de años gracias a la sastrería de Brooks Brothers.
Sin embargo, encontrándonos aún en los primeros compases del nuevo siglo, parece complicado señalar a un solo personaje como referente indiscutible de la década, aunque nosotros tenemos una apuesta: los agentes Kingsman.
La cinta de Matthew Vaughn aglutina los ingredientes necesarios para que su vestuario haga una muesca en la historia de la moda masculina. Si bien no marcará un antes y un después generando una nueva tendencia, sí puede evolucionar a modo de claro referente en la sastrería actual por varias razones.
Estilo gentleman + personaje joven + espía clásico = audiencia masculina captada. La madura, por recuperar la imagen de un nuevo 007 en la figura de uno de los referentes actuales y adquirir un reflejo en una cara joven (cuando aún deseaban ser espías de mayores). La joven, adquiere una nueva dimensión respecto al traje: ser espía es cool.
Ese tipo elegante que es capaz de ir de fiesta, repartir palos sin despeinarse y terminar cenando una hamburguesa en una mesa de cinco tenedores y vestido de esmoquin. No es que el vestuario sea un añadido funcional a la historia, es parte de la historia.
Trajes entallados y que no ahogan, siluetas masculinas realzadas a golpe de patrón y sastrería, facilidad de movimiento y exactitud en sus acabados. Componentes todos ellos que configuran una nueva estética aspiracional. “Fue un verdadero reto conseguir que los trajes quedaran ajustados y favorecedores”, afirmó Phillips, responsable del vestuario de ‘Kingsman: Servicio secreto’
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El primer vestuario de película que se puede comprar
Uno de los principales problemas cuando por fin señalamos a un referente de estilo es dónde comprar su ropa. En raras ocasiones las piezas que portaban estos personajes trascienden la gran pantalla y, en el caso de hacerlo, se confeccionan en forma de réplicas limitadas o lo que conocemos como merchandising. Pero esto era hasta ahora, porque la tienda online de lujo Mr. Porter parece haber encontrado solución al problema. Tras el lanzamiento del primer trailer, en septiembre de 2014 se puso a la venta en una sección especial de Mr Porter el vestuario de los Kingsman, aunque la mejor opción siempre es recurrir a un sastre. Porque es utópico suponer que nos va a quedar como lo vemos en pantalla si lo sacamos de una percha entre tres opciones de talle. Por eso cuando quieras lucir “de película” VENÍ A TAGLIO. Te esperamos…